La Catedral de Chartres
A unos 90 kilómetros
del suroeste de París se encuentra la Catedral de Chartres, antiquísimo lugar
de culto y peregrinación, que nos sorprende desde que nos aproximamos a la
ciudad, ya que la Catedral domina desde la altura todo el entorno, tal como
debía suceder hace 750 años cuando fue construida por última vez. La profunda
espiritualidad que inspira, sus magníficas vidrieras y los misterios que
encierra fruto de la abundante literatura, de la cual ha sido precursor Louis
Charpentier en su libro El Misterio de
las Catedrales, son fuertes motivos para visitarla.
La primera iglesia fue construida
en ese lugar aproximadamente en el año 360 por los Carnutos, pueblo celta que
habitaba la región y una vez evangelizados demostraron la veneración especial
que tuvieron a la Virgen María, origen a un santuario mariano de renombre. En
876 el rey Carlos el Calvo, envía a Chartres una preciosa reliquia, entregada a
su abuelo, Carlomagno, por el Emperador de Constantinopla, el Velo de María
Santísima. Esta reliquia le dio importancia a Chartres, haciendo de su Catedral
un santuario dedicado a la Virgen, y centro de peregrinaciones. Para los
apasionados de las catedrales, sus fachadas, pórticos, su laberinto, medidas,
relaciones y proporciones permiten acercarse a lo divino desde diferentes
lugares. Es una joya de la Fe y la arquitectura gótica.
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