23 de enero de 2015

VISITEMOS lo MEJOR de PARIS

         Avenidas y Jardines

        Si no tomamos el City Tour, es bueno aprovechar los trayectos en ómnibus para conocer las hermosas y arboladas las avenidas. Sin embargo, bien merece la pena pasear a pie junto al Sena visitando los puestos de artistas y artesanos. Al igual que una caminata desde el Louvre, a través de los Jardines de las Tullerías, pasando por la Place de la Concorde y continuando por los Campos Elíseos hasta el Arco del Triunfo. El trayecto bien merece hacerlo sin horarios para disfrutar del paseo, si lo deseamos, el museo de la Orangeríe con su colección de Nenúfares de Monet nos aportará la paz con la que fueron creados.
Más adelante el Grand Palais y el Petit Palais nos deslumbrarán con su arquitectura, estructura y colecciones, vale la pena visitarlos. Según la hora del día, el alto en el camino es en los puestos de panqueques de Nutella o los cafés con sus pain au chocolat, de pie frente a la barra como hacen los parisinos, para ahorrar el costo de sentarse en una de las mesas o bien los restaurantes de los Campos Elíseos. Nos aportarán el respiro que la jornada merece.


La Opera Garnier 
Hermoso y característico edificio de estilo neobarroco construido por el arquitecto Charles Garnier por orden de Napoleón III. Fue inaugurado en 1875 y es sede de la Academia Nacional de la Música.
La visita guiada es un paseo obligado para los amantes del arte, recorriendo el amplísimo foyer y la espectacular escalera de acceso. Capítulo aparte es la sala con modelos a escala de los escenarios montados para las óperas del siglo XIX y XX, así como la biblioteca con los repertorios y apuntes originales de todas las obras representadas. La amplia sala para 2200 espectadores está tapizada en terciopelo con decorados en oro. La magnífica araña central está rodeada por frescos de Chagal de 1964 que realmente desentonan con el resto.
A la izquierda del espacio abierto que resalta la magnificencia de la Opera Garnier, se encuentra el Café de la Paix, tradicional y exclusivo, ubicado en la planta baja del Grand Hotel preparado para recibir a los visitantes de la exposición universal de 1867, es solo para los que van preparados y muy bien vestidos.

Museo Cluny
Frente a la entrada de la universidad de la Sorbonne, la vieja abadía de Cluny construida sobre las ruinas de termas romanas, presenta el museo de la Edad Media. Encontramos joyas, pinturas, vitrales, tapices y hasta esculturas monumentales de los reyes  de Israel que adornaron la fachada occidental de Notre Dame de París. Imperdible. A la salida se pueden disfrutar de muy bien surtidas librerías y restaurantes de precios razonables.

La Isla de la ciudad o Île de la Cité
Es el corazón histórico de París y de Francia. Ineludible, bien vale dedicarle por lo menos un día completo. Allí ubicada, Notre Dame de París fue construida en honor a Santa María en el esplendor del Gótico y es sobrecogedor recorrer su ambulatorio cargado de siglos de devoción, inspiración e historia. La coronación de Napoleón, la inspiración de Víctor Hugo y la milagrosa salvación de esta magnífica iglesia durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial son solo algunas de las fuertes vivencias de sus centenarios muros.
Se puede visitar en forma gratuita, pero vale la pena llegar temprano y subir a la torre, los campanarios y las azoteas desde donde se aprecian hermosas vistas de la isla, del Sena y de toda la ciudad.

Saint Chapelle
Entrando por la Conciergerie o por el Palacio de Justicia se puede acceder a la Saint Chapelle, bellísima capilla relicario que hizo construir entre 1242 y 1248 San Luis, el rey santo, para guardar la corona de espinas de Jesucristo, la lanza que hirió su costado y otras del martirio.
Su historia y sus increíbles vitrales policromados que parecen estar suspendidos sin soporte ninguno emocionan hasta el más incrédulo de los mortales. Por las noches, regularmente, hay conciertos tanto en Notre Dame como en la Saint Chapelle. Los tickets se pueden comprar en las páginas web.
La Conciergerie fue el palacio de los reyes en París entre los siglos X y XIV, desde allí la dinastía de los Capetos, los Reyes Malditos, edificaron su poder y su caída. Desde una de sus ventanas Felipe IV, el hermoso, contempló como en el extremo oeste de la isla debajo del actual Pont Neuf era quemado en la hoguera gran último gran maestre de la orden del temple, Jaques de Molay. Más tarde fue prisión y la misma María Antonieta ocupó uno de sus calabozos.

Museo del Louvre
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El edificio nació como fortaleza en 1190, en el renacimiento fue el palacio de los reyes de Francia y desde la revolución se convirtió en museo abierto al público. Las principales colecciones de arte del mundo, excelentemente presentadas en el museo más grande dan la pauta de lo impresionante que es. Sin dudas hay que seleccionar antes que es lo que se quiere ver y si adquirieron el pase de museos para varios días, recomiendo visitarlo varias veces en tramos de media jornada, matizado la otra parte del día con algo diferente. Las guías de visita sugieren recorridos que contemplan las obras de arte más conocidas, sin embargo, si estudiamos por internet las salas en forma previa podremos componer la mejor opción a nuestro gusto.

           Museo d’ Orsay
La que fuera una gran estación de trenes junto al Sena, inaugurada para la exposición universal de 1900, cerrada y después de usos diversos, presentaba un destino incierto.  Finalmente en 1973 se salvó de ser derrumbada y luego de un excelente reciclaje pasó a albergar una fabulosa colección de impresionistas, muebles art decó, fotografía, cine y arquitectura (posee excelentes maquetas de la opera Garnier).

Museo Rodin
En el antiguo hotel Biron, donde vivió y trabajó el escultor Auguste Rodín, la ciudad le testimonia reconocimiento y admiración al dedicarle este museo donde se exhiben sus esculturas, junto a las de su alumna y amante Camille Claudel. Completan la colección algunas obras de arte adquiridas por el artista y que fueron donadas por él al museo. Se disfrutan no solo dentro de este edificio de estilo neoclásico, sino también en los hermosos jardines que lo rodean y donde se ubican muchas de las esculturas de Rodin.

La Tour Eiffel
Símbolo indiscutido de la ciudad luz, es de las atracciones más visitadas. Si hacemos el paseo en las últimas horas de la tarde podemos disfrutar de las fabulosas vistas que ofrece tanto de día como de noche. Un espectáculo aparte es ver como las luces de París se van encendiendo con el ocaso, observando desde los Bateau Muche que recorren las aguas del Sena, hasta las avenidas que se pierden en el horizonte. Los diferentes pisos ofrecen restaurantes, tiendas, pequeños museos y hasta podemos brindar con copas de champagne a 10 euros en el piso más alto.

Alquiler de bicicletas

Con un sistema muy eficiente y previa inscripción en las estaciones de distribución de bicicletas, se alquilan a un euro por día, con la garantía de una tarjeta de crédito. En caso de no devolución la multa de 150 euros se debita en forma automática. Los puestos se encuentran por toda la ciudad y es de hacer notar que los carriles de bicicletas están preparados para que la circulación sea segura por las avenidas y calles principales.

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