Avenidas y
Jardines

Si no tomamos el City Tour, es bueno aprovechar los trayectos en ómnibus para conocer las hermosas y arboladas las avenidas. Sin embargo, bien merece la pena pasear a pie junto al Sena visitando los puestos de artistas y artesanos. Al igual que una caminata desde el Louvre, a través de los Jardines de las Tullerías, pasando por la Place de la Concorde y continuando por los Campos Elíseos hasta el Arco del Triunfo. El trayecto bien merece hacerlo sin horarios para disfrutar del paseo, si lo deseamos, el museo de la Orangeríe con su colección de Nenúfares de Monet nos aportará la paz con la que fueron creados.
Más adelante el Grand Palais y el
Petit Palais nos deslumbrarán con su arquitectura, estructura y colecciones,
vale la pena visitarlos. Según la hora del día, el alto en el camino es en los
puestos de panqueques de Nutella o los cafés con sus pain au chocolat, de pie
frente a la barra como hacen los parisinos, para ahorrar el costo de sentarse
en una de las mesas o bien los restaurantes de los Campos Elíseos. Nos
aportarán el respiro que la jornada merece.
La Opera Garnier
Hermoso y característico edificio
de estilo neobarroco construido por el arquitecto Charles Garnier por orden de
Napoleón III. Fue inaugurado en 1875 y es sede de la Academia Nacional de la
Música.
La visita guiada
es un paseo obligado para los amantes del arte, recorriendo el amplísimo foyer
y la espectacular escalera de acceso. Capítulo aparte es la sala con modelos a
escala de los escenarios montados para las óperas del siglo XIX y XX, así como
la biblioteca con los repertorios y apuntes originales de todas las obras
representadas. La amplia sala para 2200 espectadores está tapizada en
terciopelo con decorados en oro. La magnífica araña central está rodeada por
frescos de Chagal de 1964 que realmente desentonan con el resto.
A la izquierda
del espacio abierto que resalta la magnificencia de la Opera Garnier, se
encuentra el Café de la Paix, tradicional y exclusivo, ubicado en la planta
baja del Grand Hotel preparado para recibir a los visitantes de la exposición
universal de 1867, es solo para los que van preparados y muy bien vestidos.
Museo Cluny
Frente a la entrada de la universidad
de la Sorbonne, la vieja abadía de Cluny construida sobre las ruinas de termas
romanas, presenta el museo de la Edad Media. Encontramos joyas, pinturas, vitrales, tapices y hasta esculturas
monumentales de los reyes de Israel que adornaron la fachada occidental
de Notre Dame de París. Imperdible. A la salida se pueden disfrutar de muy bien
surtidas librerías y restaurantes de precios razonables.
La Isla de la ciudad o Île de la Cité
Es el corazón histórico de París y
de Francia. Ineludible, bien vale dedicarle por lo menos un día completo. Allí
ubicada, Notre Dame de París fue
construida en honor a Santa María en el esplendor del Gótico y es sobrecogedor
recorrer su ambulatorio cargado de siglos de devoción, inspiración e historia.
La coronación de Napoleón, la inspiración de Víctor Hugo y la milagrosa
salvación de esta magnífica iglesia durante los bombardeos de la Segunda Guerra
Mundial son solo algunas de las fuertes vivencias de sus centenarios muros.
Se puede visitar
en forma gratuita, pero vale la pena llegar temprano y subir a la torre, los
campanarios y las azoteas desde donde se aprecian hermosas vistas de la isla,
del Sena y de toda la ciudad.
Saint Chapelle
Entrando por la Conciergerie o por
el Palacio de Justicia se puede acceder a la Saint Chapelle, bellísima capilla
relicario que hizo construir entre 1242 y 1248 San Luis, el rey santo, para
guardar la corona de espinas de Jesucristo, la lanza que hirió su costado y
otras del martirio.
Su historia y
sus increíbles vitrales policromados que parecen estar suspendidos sin soporte
ninguno emocionan hasta el más incrédulo de los mortales. Por las noches,
regularmente, hay conciertos tanto en Notre Dame como en la Saint Chapelle. Los
tickets se pueden comprar en las páginas web.
La Conciergerie
fue el palacio de los reyes en París entre los siglos X y XIV, desde allí la
dinastía de los Capetos, los Reyes Malditos, edificaron su poder y su caída.
Desde una de sus ventanas Felipe IV, el hermoso, contempló como en el extremo
oeste de la isla debajo del actual Pont Neuf era quemado en la hoguera gran
último gran maestre de la orden del temple, Jaques de Molay. Más tarde fue
prisión y la misma María Antonieta ocupó uno de sus calabozos.
Museo del Louvre
El edificio
nació como fortaleza en 1190, en el renacimiento fue el palacio de los reyes de
Francia y desde la revolución se convirtió en museo abierto al público. Las
principales colecciones de arte del mundo, excelentemente presentadas en el
museo más grande dan la pauta de lo impresionante que es. Sin dudas hay que
seleccionar antes que es lo que se quiere ver y si adquirieron el pase de
museos para varios días, recomiendo visitarlo varias veces en tramos de media
jornada, matizado la otra parte del día con algo diferente. Las guías de
visita sugieren recorridos que contemplan las obras de arte más conocidas, sin
embargo, si estudiamos por internet las salas en forma previa podremos componer
la mejor opción a nuestro gusto.
Museo
d’ Orsay
La que fuera una
gran estación de trenes junto al Sena, inaugurada para la exposición universal
de 1900, cerrada y después de usos diversos, presentaba un destino
incierto. Finalmente en 1973 se salvó de
ser derrumbada y luego de un excelente reciclaje pasó a albergar una fabulosa
colección de impresionistas, muebles art decó, fotografía, cine y arquitectura
(posee excelentes maquetas de la opera Garnier).
Museo Rodin
En el antiguo hotel Biron, donde vivió y trabajó el
escultor Auguste Rodín, la ciudad le testimonia reconocimiento y admiración al
dedicarle este museo donde se exhiben sus esculturas, junto a las de su alumna
y amante Camille Claudel. Completan la colección algunas obras de arte
adquiridas por el artista y que fueron donadas por él al museo. Se disfrutan no
solo dentro de este edificio de estilo neoclásico, sino también en los hermosos
jardines que lo rodean y donde se ubican muchas de las esculturas de Rodin.
La
Tour Eiffel
Símbolo
indiscutido de la ciudad luz, es de las atracciones más visitadas. Si hacemos
el paseo en las últimas horas de la tarde podemos disfrutar de las fabulosas
vistas que ofrece tanto de día como de noche. Un espectáculo aparte es ver como
las luces de París se van encendiendo con el ocaso, observando desde los Bateau
Muche que recorren las aguas del Sena, hasta las avenidas que se pierden en el
horizonte. Los diferentes pisos ofrecen restaurantes, tiendas, pequeños museos
y hasta podemos brindar con copas de champagne a 10 euros en el piso más alto.
Alquiler de bicicletas
Con un sistema
muy eficiente y previa inscripción en las estaciones de distribución de
bicicletas, se alquilan a un euro por día, con la garantía de una tarjeta de
crédito. En caso de no devolución la multa de 150 euros se debita en forma
automática. Los puestos se encuentran por toda la ciudad y es de hacer notar
que los carriles de bicicletas están preparados para que la circulación sea
segura por las avenidas y calles principales.
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